Quizá esto sea el reto más difícil que vamos sobrellevando a lo largo de nuestra vida. Desde un primer día en la escuela nueva, la primera cita con el chico o la chica de tus sueños, el pararse a hablar en público o el emprender una nueva aventura por terrenos desconocidos.  Todos estos tratan sobre la posibilidad de interacción con los demás, con lo nuevo y con lo que no controlamos.  Acción que afortunadamente también nos lleva a conocernos a nosotros mismos.

El interactuar es un acto de dar lo mejor de uno mismo para volverse lo suficientemente atractivos a los demás como para ser tomado en cuenta, ya sea en nuestras ideas o pensamientos, o simplemente en nuestros deseos de trascender en las pupílas de nuestros iguales.  El trascender significa que alguien nos recuerde por nuestras aportaciones al mundo, sin importar que hayan sido buenas o malas, pero que hayan repercutido en la evolución de nuestra sociedad.  Esperamos que siempre sean buenas, que los recuerdos y referencias hacia nuestra persona sean también buenas y que nuestros actos repercutan por el bien común.

Esto sucede al ser sometidos cada uno de nuestros actos y acciones a un filtro de evaluación de los demás, por la sociedad o nuestra comunidad.  El ser evaluados también nos convierte en seres vulnerables y sujetos a la crítica tanto constructiva como destructiva.  El conocer la opinión de los demás puede fortalecer nuestro caracter, profesionalismo o actitud, e inclusive destruir y desmoronar sueños y buenas intenciones de seguir creciendo.

El reto para los estudiantes de comunicación es prepararse correctamente frente a la posibilidad de que sus creaciones (artículos, notas periodísticas, videos, audios y demás) salgan a la vista (u oídos) públicos y así por vez, quizá, primera se expongan a la crítica de su trabajo como profesionales de comunicación. ¿Pero qué se puede hacer para prepararse ante esto?  Simplemente dar lo mejor de sí; esforzarse en su trabajo y dar mucho, mucho de lo que significa ser ustedes mismos.  No existe aún un manual, una guía paso a paso o un curso de intelecto elevado para poder aceptar la crítica o al menos saberla aprovechar a nuestro favor.

Justo en eso último en en donde podemos centrar nuestra atención, en convertir las críticas y opiniones en elementos de fortalecimiento de nuestro trabajo.  "Lo hecho, hecho está" y no habrá vuelta atrás para corregir el trabajo de comunicación que ya hemos realizado.  Desafortunamente nuestros mensajes tienen solo una emisión y si no está bien construido el mismo no tendrá el efecto que nosotros deseamos.  Los siguientes son puntos clave que debes tomar en cuenta para prepararte ante la crítica:

  1. La primera impresión jamás se olvida. Los mensajes que nosotros construyamos jamás serán olvidados (eso esperamos).  Por lo mismo, si están mal elaborados, con poco calidad, no estéticos, mal redactados y muchas otras fallas más, estos tampoco se olvidarán.  Siempre ten en cuenta que tus trabajos son tu carta de presentación ante los demás, pueden ser tu pasaporte a nuevos horizontes e inclusive llegar a ser vistos por personas que jamás pensarías (incluyendo algún magnate de los medios de comunicación).
  2. Nuestro receptor no puede recibir nuestras correcciones. Sería fabuloso estar a un costado de nuestros receptores para poderles esclarecer sus dudas sobre nuestros mensajes comunicativos.  No existe posibilidad alguna de un "lo que quise decir fue…" para corregir nuestros errores en nuestra comunicación.  Es como presentarse a un duelo al estilo western, el que saque la pistola rápido, con puntería y estilo tendrá más posibilidades de salir victorioso.  Si tu mensaje le atina al receptor que deseamos y es entendido correctamente ya tienes mucho campo ganado.
  3. Un mensaje que se tenga que explicar, es un mal mensaje. Así de sencillo.  Si nuestro mensaje no cumple con su cometido, no genera las reacciones deseadas, no tiene el impacto deseado o simplemente no se entiende el contenido del mismo es porque quien lo elaboró no hizo un buen trabajo.  Intenta evitar esto constantemente revisando de antemano tus trabajos y quizá también exponiéndolo a un juicio crítico de confianza para que detecte alguna falla en el mensaje (pero corrígelo antes de emitirlo a tu audiencia).
  4. Abrir canales de retroalimentación.  El individuo en la actualidad es un ser pensante y con deseos de comunicar.  Nuestros públicos también lo son.  Si deseas crecer en tu labor profesional genera los canales necesarios para recibir retroalimentaciones, críticas y comentarios sobre tus trabajos.  Los mensajes y los medios actuales no sobreviven sin la retroalimentación y aquellos que obvian este paso seguramente estarán confinados al olvido.  Desde un correo electrónico, chats o encuestas se pueden aplicar a este paso.
  5. Transformar lo negativo en positivo.  No todas las críticas son malas ni negativas, pero llegar a este nivel de objetividad implica aplicar un poco de teoría carmática a este aspecto.  Todo comentario, opinión, sugerencia o crítica se puede convertir en algo positivo como una colaboración o apoyo a tu formación profesional si uno lo desea.  Por más que nos pueda molestar algún comentario siempre considera que "todo se puede perfeccionar"; la redacción, la presentación, el contenido, etc.  Por eso mismo, somos seres en constante crecimiento y desarrollo y el ver todo como una agresión nos puede limitar en continuar hacia delante.
Sobre sus ideas y sentimientos nadie podrá opinar de la calidad que poseen (si son buenas o malas); sin embargo, sobre la calidad de su trabajo siempre habrá alguien deseoso de emitir su crítica.  Nunca bajen la guardia y siempre hagan un excelente trabajo.  Espero sus comentarios.