A ocho meses del anterior concierto de Andrés Calamaro en el Auditorio Nacional y las insistencias y recordatorios constantes de mi esposa de volverlo a ver, nos dirigimos (en una tarde lluviosa y algo friíta) a la Ciudad de los Ángeles.  Es interesante cómo, aunque con dudas de trasladarnos a “provincia” para presenciar un concierto, nos hicimos menos tiempo del que usualmente requerimos para llegar al Palacio de los Deportes (y Foro Sol) o al Auditorio Nacional; y no miento.

Andrés Calamaro Puebla 2009El Centro Cultural Siglo XXI se encuentra ubicado en la zona lujosísima de Angelópolis y por fuera tiene un aspecto “bonito”.  Con todo y lluvia, nos estacionamos en 5 minutos y hasta un “chavo” con paraguas en mano se ofreció a llevarnos a la puerta por una propina (nada comparado al tiempo y trato de los estacionamientos de los lugares que OCESA elige en el D.F., mi constante queja).  El acceso fue rapidísimo y hasta puesto de palomitas en carrito se encontraba no muy lejos de una barra de vinos.  Un ambiente muy fresa, que hasta mi nena comentó parecía antesala de un concierto de Belanova.  Las mismísimas playeras marca “genérica” que uno encuentra en las aceras de un evento citadino “de a cieeeen”, tenían sus mesas bien cucas adentro del lobby del auditorio pero ahora de doscientos pesos.  La cerveza a precio de Feria del Caballo ($50 por tamaño familiar) y no pusieron objeción alguna porque la ingresamos hasta nuestros asientos. (Todo esto por si alguna vez te interesa llegar, te recomiendo lleves impresos bien tus mapas de Google y te fijes bien porque la Ciudad de Puebla tiene un déficit de señales y letreros “carreteriles”).

Lamentablemente, para nosotros como “fans” de Calamaro el lugar no se llenó.  Existió un tipo de operación hormiga de constante acercamiento hacia el escenario con la finalidad de llenar los huecos vacíos de las butacas, lo que hizo que al paso de las canciones se aparentara un mejor lleno del recinto.  Afectando positivamente a este par de rockeros y ahora esposos.

Como siempre, el señor artista se explayó en el escenario (con todo el feeling acostumbrado en él y en ocasiones con un ritmo danzante que asemejaba en ocasiones a Rod Steward) cantando temas del reciente álbum o de antaño, pasando por dos tangos y hasta rolas de Los Rodríguez.  La excelente acústica del lugar favoreció mucho al despliegue de todos sus músicos durante todo el show.  Sobre el repertorio, en lo personal hubiera elegido algo más movido e incluido muchos de sus clásicos.  Aunque cerró tras casi dos horas con “Sin Documentos”, nos hizo falta una canción.  Hace ocho meses, una noche templada del 13 de octubre, le pedí a mi nena que se casara conmigo durante el segundo cambio de la canción de “Soy Tuyo”, lo que provocó inclusive porras de los “compañeros de sección” a medio camino del concierto.  Nos hizo falta a los dos, por el sentimiento y las anécdotas que aún contamos sobre ese hecho.  Más que un simple concierto, un viaje de una tarde a Puebla y las comodidades del lugar, se volvió en la excusa perfecta para generar una historia más para contar de esta nueva vida que algunos llaman matrimonio; yo le llamo “salir en otra aventura con mi mejor amiga”.

“Por mirarte no te olvidare nunca un segundo que fue una eternidad, un idioma que los enamorados comprendemos de tanto recordar. Por mirarte…. por mirarte eso fue, por mirarte una vez mas.”

Andrés Calamaro

Nota Final: Y, mil frases y verso más podría sacar de sus canciones para recordarme esto que también llamo amor, si lo dudas… explora un poco sus letras.