Edgar Ramírez. Mi Vida En…

Política, ProyectosJuly 6, 2009 10:03 pm

No me dedicaré a generar otra reseña más sobre la jornada electoral, sino un sencillo análisis ciudadano sobre el quehacer político nacional.  El recuerdo del manifiesto elaborado por Jerry McGuire se me viene un poco a la mente, pero sé que el efecto deseado por el escritor valdrá con una sola persona que lea este texto.

Un país pintado de colores

Es interesante ver cómo en las gráficas generadas por los medios de comunicación impresos, televisivos y “weberos” la geografía nacional se expresa con colores.  El verde, azul y amarillo sirven para convertir la opinión popular en regiones o zonas de poder.  Se pierde la individualidad y la masa crítica de los votantes, los candidatos convertidos en ganadores pierden identidad y, si poseían propuestas, son reducidas a simples colores.  No sé si se entienda mi idea.

Cuando votamos, o mejor dicho voto, deseo que mi “tache” sirva de algo.  Pero a muchos les pasa que no se llega a la casilla con el pleno conocimiento de las propuestas de los candidatos, de una convicción plena de formar parte de un proyecto político y de una sensación de ser partícipe en un cambio hacia el progreso del país.  En muchas ocasiones simplemente se elige un color.  Nada más que un color.  Para convertirnos luego en masa colorida y pintar estados, distritos, delegaciones, municipios, secciones colonias, pero jamás yendo de lo general a lo particular hasta detenerse en el individuo que “eligió” o “no eligió”.  Simplemente una mancha de color más.  Si tu pensabas que nuestro voto, en un país democrático como el nuestro, servía para el cambio simplemente comprendemos ahora que es la única herramienta existente de legitimación de las paletas de color entre el RGB y el CMYK.

Entre apatía, inasistencia y anulación
Según datos de hoy, entre el 60 y 70 por ciento de los votantes en edad y capacidad de votar no asistió a las casillas; esto incluye al entre 6 y 7 por ciento de los votantes que acudieron a las casillas a anular su voto.  Simple y llanamente, significa que no más de la mitad de los mexicanos con credencial de elector participaron en las elecciones del día de ayer.  Por cierto, nos pone en las peores posiciones de participación política en América Latina.

Tenemos un organismo que se dedica día y noche, junto con sus “suborganos” estatales, a poder producir (tomándo el término un poco de los medios audiovisuales) una “buena” y estructurada jornada electoral.  Poseen un presupuesto y destinan cierto porcentaje del mismo entre los partidos para que a su vez llegue a los candidatos y más o menos lo gasten a su antojo.  Generan leyes electorales, se la viven en sesiones continuas, y poseen tiempo aire en los medios de comunicación públicos y privados.

Lo cierto es, que las acciones tomadas por parte del Instituto Federal Electoral previo a estas elecciones del 2009 no sirvieron para nada, ya que la promoción del voto tampoco tuvo los efectos deseados.  Posiblemente se desarrollaron los comicios sin incidentes, pero es de mucho impacto el hecho que no asistan los mexicanos a votar.  Escuché que los especialistas califican esto como una “falta de representación política” entre el ciudadano y los candidatos/partidos.  Lo cierto es que cuando el mexicano/mexicana se sienta identificado con un movimiento político e ideológico de verdad, muchos se pondrán a temblar.

Y de nueva cuenta el Progreso
Dicha palabra, progreso, implica mucho.  Evolución, aprender de los errores, ser crítico/autocrítico, supervivencia, transmisión de valores, continuidad.  No recuerdo si alguna vez escuché esto en algún eslogan político recientemente.  Lo cierto es que nos encontramos muy lejos del progreso como Nación.

Espero sinceramente que los electos, sean del color que sean, aprendan a trabajar con las obras y acciones de sus antecesores.  Que aprendan de los errores de las autoridades en el poder, ya que seguramente su labor de identificarlos, señalarlos y promoverlos (los errores) sirvió como arma durante las campañas hecho que seguramente aminoró la preferencia de los votantes.  Que se empiece a pensar en un proyecto de Nación como tal, con planes de desarrollo, estrategias de conservación, de educación, de nuestra cultura.  No de llegar y destruir todo lo que había a su paso como lo hacían los piratas, las tribus salvajes y algunos cuadros de huestes revolucionarias (y me refiero a las del 1910).

Pensar en un México mejor para muchos es muy difícil.  Decía uno de mis instructores Six Sigma que el mexicano le teme al cambio, que su preferencia siempre estará cerca de dejar las cosas como tal porque le da miedo perder lo que tiene y que considera “dejar las como están” y pronto convierte los malos hábitos en una tradición de familia.  Espero no sea este el caso.  De regresar al PRI porque “ya lo conocemos”, porque “cuando estaban a todos nos tocaba”, porque “pues mas vale viejo por conocido”.  La labor del ciudadano es estar al tanto de lo que sucede para alzar la voz y ser partícipe del cambio.  Para identificar nuestros puntos fuertes y reforzarlos.  Para señalar los débiles y poco a poco, con educación y mucho esfuerzo, irlos borrando de nuestro presente, de nuestro México.

La basura política
Simplemente volteen cuando anden por la calle y se darán cuenta dónde se destinó gran parte de los presupuestos electorales.  La propaganda política se convierte en ruido visual por toda la república.  No posee nada de estética y si carecemos de una buena imagen urbana, cada tres años la empeoramos poco a poco.  Seguramente permanecerán bardas pintadas, espectaculares, pendones, calcomanías, letreros y todo lo que se haya colocado en algún momento con la finalidad de promover a algún candidato o partido político.  Hay una fecha específica en cada Estado para retirar dicha propaganda pero reto a todos los partidos a que hagan una limpieza al cien por ciento del territorio nacional.

Mi reto es aún más grande, que para el próximo proceso se empleen materiales reciclados y biodegradables porque la “tradición” de contaminar visualmente nuestros paisajes aún tardará en extinguirse.

¿Y de la crisis?
Quien haya votado castigando al PAN pensando que tiene la culpa de que el país se encuentre en la situación económica actual es porque simplemente no lee las noticias.  No tienen la culpa, sino que simplemente no lo supieron manejar mejor.  Pero de eso también tienen la culpa los integrantes de la Cámara de Diputados y de Senadores, así como muchos servidores públicos en todas las instancias de Gobierno. ¿Conoces a tus representantes en la Cámaras? ¿Sabes en qué ocupan sus días? ¿Sabes si se presentan a trabajar?

Su responsabilidad es informarnos qué hacen, pero la nuestra es exigirles que se cumpla nuestros deseos ciudadanos.  Por eso mismo asististe a la casilla con toda la seguridad del mundo a votar, ¿verdad?

Mis motivos
Al amanecer hoy de repente se me vino a la mente que durante mis estudios de licenciatura, tras una jornada electoral, en más de una clase nos dedicábamos a analizar los resultados conocidos al momento de las votaciones.  Algunos con apatía, otros con mucho entusiasmo, demás con ganas de cambiar el rumbo del país desde una butaca, participábamos en semidebates improvisados sobre lo que nos tocará vivir durante la futura transición de poderes.

No planteo nada fuera de este mundo y espero que la única consecuencia sea el despertar de un mejor país, más próspero y menos viciado.  En nuestras manos está el poder generar un cambio y como ciudadanos el de exigir que las cosas simplemente “se hagan bien” y no que se dejen solo hacer.
Mañana será otro día y seguramente nuevas cifras saldrán.  Espero que todo sea para bien de todos (eso sí que sonó a eslogan).

 


Política, Seis SigmaJune 23, 2009 2:33 pm

Hoy despertamos con la cruda realidad de que en México no somos competitivos, y no necesariamente nos limitamos al desempeño de la selección Nacional de Fútbol, sino a datos proporcionados por el último Reporte de competitividad de México 2009 cuya base se encuentra en el Reporte Mundial de Competitividad 2008-2009 presentado ya en el pasado Foro Económico Mundial del mes de octubre y reforzado por estudios de la Universidad de Harvard.  Para muchos no es una sorpresa que nos digan que estamos mal, pero una posición 60 de 134 países nos dicen que las cosas aún pueden estar peor.

No es sorpresa para nadie, y al parecer alguien escucha nuestras preocupaciones, pero hasta que del exterior se fija en nuestras fallas y las hace públicas mundialmente es cuando como país nos empezamos a preocupar, lo interesante es que este informe es el primero en su tipo elaborado en México.  ¿Pero qué se entiende como competitividad? ¿Qué la origina? ¿Cómo podemos mejorar nuestra situación para ser más competitivos?

Ser competente significa poder hacer (realizar o desarrollar) un bien, producto o servicio que la competencia ya lleva a cabo pero ahora de mejor manera, más eficiente, con mayor calidad e inclusive con mejor margen de ganancias.  No todos estos pasos se pueden cumplir, pero ofreciendo al menos una ventaja sobre los productos o servicios brindados por la competencia nos puede brindar la oportunidad generar una mayor satisfacción en nuestros clientes.  Se trata de pensar, idear y planear la mejor forma de estar constantemente a la punta, porque si los demás están compitiendo conmigo bajo este esquema, la posibilidad de mejora será únicamente continua y constante.  Suena a un concepto económico y administrativo, pero además de eso se trata de una filosofía e inclusive plan y proyecto de vida.

Hace poco sorprendí a mis alumnos lanzando la pregunta sobre qué harían para México con sus recién adquiridos conocimientos.  Su sorpresa quedó reflejada en varios rostros ya a que muchos nos enseñan a cursar la escuela pero no a volvernos conscientes de que la educación cumple con la finalidad de hacer individuos constantemente más competentes… de convertir a México en un país más competente; triste es ver que a nivel licenciatura muchos se titulan sin tener un verdadero rumbo fijo, sin saber cómo afecta a su vida, a México y al mundo la ventaja competitiva que su conocimiento y habilidades les pueden brindar.  La competitividad no es un tema nuevo para México, ya que ocupamos actualmente el primer lugar en ausentismo de profesorado a nivel secundaria y también es violencia escolar en este mismo nivel, información presentada en un informe de la OCDE.

Se trata también de un estilo de vida, una cultura.  Dentro de las empresas, el mantener un programa de competitividad requiere de un compromiso de la gerencia, de los empleados, de estandarizar procesos, de generar y mantener programas de capacitación, de innovación y desarrollo de tecnología, del cuidado del medio ambiente y en especial con el cliente.  El ubicarnos en posición 60 nos dice que mucho de esto no se está cumpliendo en las empresas mexicanas, pero además en muchas áreas e instituciones del país.

Imaginemos un México en donde se aplicara todo esto; en varios niveles como escuelas, gobierno, la ciencia, el comercio, la agricultura, medios de comunicación, telecomunicaciones, autoservicios, partidos políticos, trámites, elecciones etc., etc., etc.  En donde el objetivo fuese brindar al cliente final lo “mejor de mejor”, mejor que en Europa o Estados Unidos (nuestra referencia de un mundo mejor).

El día de ayer, el Presidente Felipe Calderón anunció que la tramitología necesaria para registrar nuevas empresas se reduciría de 13 a solo 3 documentos.  Lamentablemente, nuestra formación (ligada a la corrupción y a la burocracia) identificará alguna área de oportunidad para entorpecer de cualquier forma este trámite y romper de alguna forma la ley.  Documentándome sobre este Informe descubrí que existe un Comité de Competitividad de la Cámara de Diputados Federal encabezado por el Dip. Gonzalez Zarur Mariano que, citando el micro-sitio Web de este Comité, señala: “Con la colaboración del Poder Ejecutivo, del sector privado, del sector laboral, del sector social, así como del sector académico, diseñaremos un conjunto de reformas y políticas públicas que contribuyan a que nuestro país eleve su posición internacional en materia de competitividad”.  En otras palabras, algo hace este Comité, solo que para saber tienes que investigarle.  Al menos ya sabemos que existen personas a las cuales les podemos reclamar por nuestro recién adquirido puesto, que por cierto es ocho posiciones menos que el año pasado.  Existe de igual forma un Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO), que genera reportes e informes sobre competitividad en varias áreas (lo cual me genera mucha alegría saber de su existencia), pero me lleva a preguntar cuántas propuestas de mejora han sido tomadas en consideración para cambiar positivamente la situación del país.

El próximo lunes se presentaran estos resultados en un Taller de Competitividad de México organizado por el Foro Económico Mundial y la Secretaría de Economía de México, y espero alguien se de cuenta que existen muchas muchas áreas de oportunidad vinculadas a este tema, el chiste es querer entrarle.  Se tiene mucho por hacer y espero entre todos lo hagamos.  No se trata de ocupar lugares dentro de un ranking mundial sino de vivir en un mejor país que todos deseamos y no en una posición peor que la que tenemos ahora.  


Política, PersonalJune 10, 2009 11:39 am

Hace un par de semanas, cuando los Pumas de la UNAM (el equipo de futbol soccer de la máxima casa de estudios de México, celebraba la adquisición del Sexto Campeonato de la Primera División escuché en muchos medios de comunicación cómo “vándalos” y “jóvenes sin control” festejaban desmedidamente tanto en el Ángel de la Independencia (lugar simbólico de festejo popular de los entrañables triunfos de selección mexicana de futbol) como en las inmediaciones de Ciudad Universitaria al sur de la Ciudad de México. Observé imágenes de jóvenes simplemente festejando de diversas formas y no de “porros” y delincuentes como hasta Paty Chapoy lo comentó.

Soy Universitario de distintas etapas. Graduado de Licenciatura, especialista Six Sigma por la Facultad de Ingeniería, académico y empleado emprendedor de experimentos que aún siguen teniendo impacto en la población estudiantil universitaria. He realizado realmente pocas hazañas comparado con muchos grandes ejemplos de la UNAM que no conozco en persona, pero cuya trayectoria impacta mucho a nuestro país que anda a “revolcadas” de todo tipo; económicas, sociales, políticas, educativas, culturales, hetece, hetece, y hetece.

Es una tristeza escuchar que sólo cuatro de cada 10 alumnos acaban el bachillerato en nuestro país, pero al mismo tiempo desciende nuestro país 15 lugares en el ranking mundial de paz (por debajo de Pakistán e inclusive Congo que lleva décadas de guerra). Que 44 niños tuvieron que morir para darse cuenta que más de 8 mil guarderías del país están fuera de control de algún tipo, mientras que Aviacsa es forzado a cerrar por que no cumple las supuestas “normas de calidad” de aviación nacional. La educación en México tiene control nulo de calidad. Mientras visito más y más escuelas me doy cuenta que el país se encuentra en condiciones precarias para generar nuevos talentos escolares. Los padres de familia se acercan para que el Gobierno, los partidos políticos y no me impresionaría que inclusive el narco les provea con los elementos, mobiliarios e infraestructura en general lo suficientemente decentes y necesarios para que se desarrollen las actividades académicas que desde una Secretaría se determina como “los estándares” para cubrir un ciclo escolar. Hay escuelas sin salones pero con placas del registro escolar; con computadoras y sin electricidad; con escoltas participantes de los honores a la bandera que marchan sobre pisos de tierra.

Me faltaba una etapa más de mi vida como Universitario, estudiante durante la Huelga del ’99. Fueron meses amargos que inclusive orillaron a muchos a buscar alternativas ante una situación en la que el gobierno no pensaba meter las manos. Recuerdo el primer día de vuelta tras nueve meses a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales cuando el Hemérito Henrique González Casanova, hermano del exrector de la UNAM Pablo González Casanova, tomó la palabra frente una explanada repleta de jóvenes deseosos de volver a las aulas. “En ustedes está el poner en alto el nombre de la UNAM, darle a conocer al mundo ésta es la Máxima Casa de Estudios del País. En sus manos está demostrarle a todos los que se han expresado mal de nuestra Institución que están equivocados. Esto está en sus manos”… o al menos así lo recuerdo.

Hoy me doy cuenta que la UNAM vamos por buen camino, subiendo escaños en el ranking mundial de Universidades siendo la principal de América Latina. De igual forma, la UNAM recibe hoy el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, inclusive por encima del New York Times. Como egresado estoy orgulloso. Como Licenciado en Ciencias de la Comunicación aún más. Se trata de dos triunfos en dos semanas, y dos motivos para ponernos a festejar. No son muchos comparados a todos los que necesitamos en nuestro país, pero sé que la encomienda de componer el rumbo de la Universidad se está cumpliendo y en las manos de los “algunavez” menospreciados Universitarios también participar activamente en el rumbo del País. A todo pulmón: ¡Goya!